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E. TEBAR / GRANADA. El gijonés Nacho Vegas tiene ese ‘algo’ capaz de atrapar hasta al camarero que sirve cervezas diligente. Sobre el escenario es quieto, rígido, tupido por su melena y su guitarra. Musita, "si pudiera elegir sólo un deseo, pediría vivir siempre cerca del cielo", y captura miradas y corazones que acuden como peregrinos a una liturgia.Alguna camiseta de Bunbury entre los asistentes al Sugarpop demostraba que la intervención del asturiano en el espectáculo circense ‘Freak Show’ está teniendo secuelas en el público mayoritario. También el currículo discográfico, con trabajos de consolidación retardada como ‘Actos inexplicables’ o ‘Cajas de música difíciles de parar’. Quizá porque Nacho Vegas empieza a caminar por latitudes superiores, resultaba insuficiente el recinto: como sardinas en lata estuvimos. Fuera, varias decenas de personas se quedaron sin entrada.
A favor, eso sí, la cercanía al músico y la pulcritud del sonido. Se recuperaba cierta esencia roquera, esa de garito con estampa de banda embebiendo al gentío.
La grandeza del que durante muchos años fue guitarrista de Manta Ray -aparentemente embarnecido- está en su capacidad para dotar de vida propia lo que interpreta. Las canciones suenan revitalizadas, poderosas en su comunicación urgente. Es evidente el ensamblaje que La Esferas Invisibles, grupo de acompañamiento, ha logrado. Unos Bad Seeds que cubren de voltaje y matices la literatura del jefe. A veces, como en "Perdimos el control", en trepidante ‘road movie’ a lo Barry Gifford. Lo que empezó con salmodias lentificadas acabó envuelto en apocalípticos chirridos. Pura impronta ‘dylaniana’.
Entre temas, Nacho Vegas se interesaba por la expulsión de la noche en ‘Gran Hermano’. También improvisó un "mi rostro hoy no apareció en ‘Dónde estás corazón’". Dosis de humor, tal vez frivolidad, o afán por mostrar en panorámica las cotas del abismo. Se desenvuelve a gusto entre lo vulgar y lo elevado, fluctuando el tono de su discurso, alternando la guitarra acústica con los baños de electricidad.
Tres discos largos y cinco Ep’s (también extensos, si atendemos a la duración) conforman una obra demasiado dilatada para un concierto. Y más si reparamos en que este artista no tiene grandes éxitos. Cada uno de sus compactos es homogéneo en cuanto a calidad. Al final, optó por la cosecha del último año y el rescate de piezas más antiguas.
Alguien del público gritó "¡eres el juglar del siglo XXI!". Vegas contuvo una sonrisa aviesa. En efecto, este cantautor apila una de las más sobresalientes colección de canciones escritas en castellano en la presente centuria.
ENTREVISTA A NACHO VEGAS.
Nacho Vegas: “La única manera de respetar al público es no darle ningún poder sobre lo que haces”
26/01/2006 - 10:17
E. Tébar
La discoteca Sugarpop se ha convertido de inmediato en otra sala de conciertos en Granada. Y de las más activas; ya tiene cerrada una programación regular hasta el mes de abril. Este jueves le tocará el turno al asturiano Nacho Vegas (22 h.), cantautor arropado con banda de rock -como Neil Young y Crazy Horse-, que sigue la estela de Bob Dylan, Leonard Cohen o Nick Drake. En el último lustro ha pasado de portar la guitarra en el grupo independiente Manta Ray a ser el ojito derecho de la crítica especializada. Sus incondicionales se multiplican con cada publicación, breve o larga, adoptando sus intensos paisajes emocionales. Dicen que sólo Nacho Vegas es capaz dibujar verdades de forma tan descarnada en una canción usando la lengua de Cervantes. No es cosa baladí.
Pregunta.- No sólo ha presentado todos sus trabajos en Granada, sino que a veces incluso se ha paseado con la guitarra acústica por los bares de forma clandestina.
Respuesta.- En Granada tengo muchos amigos y siempre son muy divertidas las noches y los post-conciertos. Vamos a dejar de tocar durante un mes para hacer unas grabaciones y no quería dejar de pasar por Granada.
P.- Oiga, ¿qué es el Movimiento Vegasiano?
R.- Para descubrirlo hay que acudir a los conciertos. Allí es donde se celebran las reuniones y el mensaje es lanzado y captado por todos los asistentes.
P.- En todas las imágenes promocionales del último año le vemos sujetando un pitillo. ¿Un acto de sedición?
R.- Cada vez fumo más, no sé por qué. Pero la ley me parece bien, aunque es un poco absurdo tener que dar mil vueltas para encontrar tabaco por la noche. Hay algunas salas de conciertos en las que no se puede fumar y es un poco extraño. Me pasó el otro día viendo a Nosoträsh; me tenía que esconder.
P.- Encontrarnos con tres publicaciones de Nacho Vegas en un mismo año es ya una costumbre. ¿Teme que las canciones se vuelvan huidizas?
R.- Cuando tienes una semana o un mes en el que no te sale ninguna idea sí que da un poco de pánico. Pero, de repente, siempre surge algo. Fernando Alfaro decía que son como las malas hierbas, que crecen aunque tú no quieras. De momento no tiene pinta de parar.
P.- Además, su último Ep, ‘Esto no es una salida’ (Limbo Starr, 2005), dura cuarenta minutos. ¡Más que muchos discos clásicos! Y encima en vinilo.
R.- La política que llevamos, tanto Limbo Starr como yo, es la de cuidar bastante los Ep’s, reivindicarlos como discos en sí mismos y no como discos que llevan una canción estrella y caras b o deshechos de otros. Para ‘Esto no es una salida’ queríamos hacer una edición especial, incluyendo un vinilo y el CD a la vez. Habíamos pensado una edición en vinilo del álbum (‘Desaparezca aquí’), pero hubiera sido algo anecdótico. El hecho de sacar directamente en vinilo este Ep obliga a la gente a comprarlo y también es una manera de reivindicar el formato de todos a los que nos gusta comprar música.
P.- Discos largos, canciones largas... ¿Alguna vez tiene que recurrir a la tijera?
R.- Nunca se sabe cuándo una canción se va a acabar. Hay un momento en el que tiene que terminarse. Siempre las hago más cortas de lo que luego me doy cuenta que son, supongo que porque son tempos medios. Por eso hacemos conciertos un poco más largos, porque en una hora puedes incluir como mucho diez canciones. Hay que incluir alguna más para cubrir toda la discografía.
P.- Alfred Jarry solía escribir sus obras estando borracho. ¿Cree en la composición con la mente alterada o es metódico?
R.- No, aunque con un whisky no está mal. Generalmente hago canciones en un estado de lucidez especial. Nunca completamente borracho o colocado, así creo que no podría.
P.- El tema central en su última cosecha es la muerte. Después de mirarla a través de varios prismas, ¿qué ha aprendido?
R.- Cualquier hombre, por naturaleza, le tiene miedo y respeto a la muerte. A medida que uno va haciéndose un poco mayor la perspectiva cambia, porque te estás acercando cada día un poco más. Mirarla con sentido del humor está bien de vez en cuando.
P.- Le percibo más resabiado como autor ahora que hace cinco años.
R.- Los primeros discos siempre tienen ese punto de ingenuidad que luego se pierde necesariamente con el tiempo. Se trata de trascender el hecho autobiográfico en las canciones. En mi primer disco utilicé la primera persona de forma confesional. En los siguientes empleé segundas y terceras personas y empecé a escribir más historias.
P.- ¿Hay persona y personaje en Nacho Vegas?
R.- No me gustaría que existiera un personaje que eclipsara las canciones, porque son formas de mirar las cosas. Alguien puede hacerse una idea vaga de quién está detrás de las canciones. Lo importante son las canciones, y todo lo que rodea al mundillo de la música a veces está bien, porque yo me considero un mitómano del rock. Hoy en día, en mi caso, la cosa puede ser un poco sonrojante. Hay que tomárselo con mucho sentido del humor.
P.- Pero usted reúne la conflictiva circunstancia de provocar amores y odios desaforados.
R.- Eso creo que está bien. Cuanta más gente encuentro a la que le gusta mi música también la encuentro que me detesta de una manera desmedida.
P.- Sus censores le achacan una borrachera de tristeza. ¿No será usted un cachondo mental incomprendido?
R.- A medida que he ido haciendo discos ha aparecido la tercera persona, lo que da pie a diferentes perspectivas y al sentido del humor más explícito. El humor me gusta tomármelo moderadamente porque hay cosas que no tienen gracia, no se trata de hacer un chiste de todo. No me gusta tanto la comicidad como el humor.
P.- ¿Le gustaría elegir a sus seguidores?
R.- Son ellos los que tienen que elegir. La única manera de respetar al público es no darle ningún poder sobre lo que haces. Estoy encantado de que fans de Enrique Bunbury estén acercándose a mi música. Con la posición que tiene él en el mercado, sus seguidores son muy fieles. Es parecido a lo que pasa en la escena independiente con Los Planetas, que tienen a gente que va a comprar todo lo que saquen.
P.- ¿Qué hay del disco que está preparando con Bunbury y Carlos Ann?
R.- Vamos a grabar a finales de febrero, la idea es sacarlo en septiembre. Tal vez haya un adelanto en forma de Ep para el verano. La experiencia de trabajar con Enrique está siendo muy enriquecedora, me encanta su sabiduría musical y la forma que tiene de visualizar cada canción.
FUENTE: http://www.granadadigital.com/pages/amplia.php?id=11920
Entrevista extraída del programa "La Caja de Música", dirigido y presentado por E. Tebar.
Más info: www.radiocontadero.com
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